Cuando Jesús estaba aquí en la tierra, la Biblia nos dice que Él andaba por todas las aldeas, los pueblos y las ciudades haciendo bien y sanando a los necesitados; y no sólo los sanaba, también los salvaba. El ministerio de Jesús afectaba a las personas en lo físico y en lo espiritual. Pero también hay algo que siempre mencionó a Sus discípulos: se tenía que ir después de haber cumplido con Su ministerio. Aún a sabiendas de esto, Sus discípulos insistían en que se quedase con ellos después de haber resucitado; sin embargo Él fue muy claro en decirles "Yo me iré, pero les conviene que Yo me vaya pues enviaré otro Consolador"; en otras palabras, al decir "otro Consolador" Jesús estaba declarando que alguien igual que Él vendría para estar con ellos todos los días de sus vidas. Jesús sabía que en Su forma física podía estar únicamente en un sólo lugar a la vez, pero el Espíritu Santo puede estar simultáneamente donde sea, cuando sea, a la hora que sea y el tiempo que sea. Por esta razón les dijo "les conviene". ¡Y tal fue el DÍA!
En Hechos 2:4 leemos:
"Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen".
Y todos fueron llenos del Espíritu Santo. . . Si algo hay hoy en día que es sumamente vital y necesario es estar llenos del Espíritu Santo. Jesús dijo a Sus discípulos "les conviene que Yo me vaya". Parafraseándolo dijo: “cuando Yo me vaya, no solamente van a estar conmigo y Yo con ustedes, sino que estaré dentro de ustedes. Ya no me verán hacer las cosas que suelo hacer, sino que ustedes las podrán hacer y aún mayores porque Yo voy con mi Padre; pero si me quedo, Él no vendrá. Por ello es necesario que Yo me vaya para que Él venga”. Al estar llenos de Él, nosotros operamos de la misma manera que Él operaba. Me pregunto ¿porque Jesús tuvo que ser lleno del Espíritu Santo antes de comenzar Su ministerio? Y creo que Jesús quería mostrarnos la importancia de operar bajo el poder del Espíritu Santo. Sabemos que Jesús no solamente vino a morir por nosotros y salvarnos de la muerte eterna, sino que también vino a mostrarnos el camino, la forma de ser, de actuar, de ser usado por Dios; en otras palabras, Jesús fue un ejemplo a seguir. Con esto en mente, el que Jesús fuera lleno del Espíritu antes de comenzar Su ministerio nos habla de la importancia y necesidad que también nosotros tenemos de ser llenos del Espíritu Santo. Y si Jesús fue lleno, imagina cuánto más nosotros tenemos que estarlo.
El Apóstol Pablo nos dice en Efesios 5:18 "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu" y aquí podemos ver dos tipos de influencia: la natural o la del mundo a la cual al vino hace referencia y la de Dios. La palabra ‘embriagar’ en este verso viene de la raíz en el idioma original que significa ‘intoxicación’; ahora bien, la intoxicación es un tipo de envenenamiento. Analicemos un poco esto. Considero que la gran mayoría de nosotros, sino es que todos, nos hemos intoxicados por comer o beber algo en mal estado y también sabemos que el nivel de riesgo depende del grado de intoxicación que tengamos. Hay intoxicaciones tan graves que te pueden llevar a la muerte. En otras palabras, Pablo nos dice "no te intoxiques con las cosas del mundo sino llénate del Espíritu Santo" porque ellas (las cosas del mundo) traen intoxicación o envenenamiento a nuestra vida. En lo natural cuando somos intoxicados por alguna comida, al principio parece que todo esta bien, la comida se nos hace apetecible, huele bien y sabe bien, pero momentos después sentimos dentro de nosotros el efecto de su mal estado al punto de enfermarnos. El mundo es de la misma manera, al principio es muy atractivo, huele bien y sabe bien; Satanás jamás ofrecerá algo que no sea atractivo para ti, es su manera de seducirte y desviarte de la verdad. Prepara las cosas tan bonitas y fáciles que miles de personas son atraídas, desviadas y atrapadas por sus obras y después que las has probado, es cuando el efecto de lo malo comienza a operar en ti al grado de afectarte tanto que produce una muerte espiritual, haciéndote insensible a las cosas de Dios; y como en lo natural, en lo espiritual se corre el peligro de intoxicarnos en el mismo grado del riesgo tomado. Por otro lado, cuando Pablo dice que mejor debes preferir “ser lleno del Espíritu Santo” te hace saber que el Espíritu Santo jamás intoxicará tu vida, ya que de Él puedes tener todo lo que quieras y jamás te dañará; antes bien te llenará de poder y autoridad, de paz y de amor, pues el estar llenos del Espíritu Santo es vital para el seguidor de Jesús. Cuando tú y yo somos llenos del Espíritu Santo dentro de nosotros hay un fuego, una pasión por las cosas de Dios y mientras más grande es esa pasión por Dios en nosotros, menor es la atracción que sentimos hacia las cosas del mundo.
Recuerdo la historia de los dos discípulos que se encontraron con Jesús en el camino hacia Emaus después de haber resucitado. La Biblia nos dice que no sabían que ese forastero, como ellos le llamaron, era Jesús porque sus ojos habían sido cegados para no conocerlo. Cuando le contaron lo que había sucedido y le expresaron la tristeza que sentían, dudando que lo dicho por Jesús se cumpliera. Fue en ese momento cuando Él les reprendió y comenzó a declararles todas las cosas que se decían de Él en las Escrituras, desde Moisés hasta los profetas. Al llegar a Emaus ya era de noche y Jesús pretendió ir más lejos, mas los discípulos insistieron en que se quedase con ellos a pasar la noche. Jesús accedió, entró a la casa, se sentó a la mesa con ellos, oró, partió el pan y lo repartió a ellos, y en ese momento, de acuerdo a la Biblia, sus ojos fueron abiertos y reconocieron que Jesús era quien estaba con ellos pero Él desapareció de su vista casi de inmediato (Lucas 24:13-31 VRV). Hay algunas enseñanzas que puedo captar de este relato y comenzaré por la última parte de la historia. Cuando la Biblia menciona que en cuanto los discípulos supieron que el ‘forastero’ era Jesús, Él desapareció y esto me habla del carácter de Dios. Dios jamás nos dará todo a una vez y con esto me refiero a Él mismo, pues ni tú y yo jamás podríamos contener Su gloria en nuestro cuerpo terrenal. Él se presenta en nuestra vida al punto de despertar en nosotros una gran hambre por Su presencia, de buscarle fervientemente y de querer saciarnos más de Él, como aquella mujer que fue a buscar a su Amado por las calles, por los pueblos, por las aldeas, de día y de noche; preguntando si le habían visto porque su anhelo era estar con Él (Cantares 5:6). De esta misma forma tenemos que anhelarle. David decía "como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti, oh Dios, el alma mía"(Sal. 42:1 VRV).
La segunda enseñanza que podemos apreciar es que los ojos de los discípulos fueron cegados mas “se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lucas 24:32). Y creo que Jesús quería darles una ‘probadita’ de lo que habría de venir y de lo que debían de sentir cuando el Espíritu Santo descendiera sobre ellos en el día del Pentecostés. Es como cuando vemos el corto de una película que nos muestra lo suficiente para saber como estará la película. Asimismo vemos en este pasaje cómo su corazón ardía cuando Jesús hablaba aún sin que le reconocieran.
Cuando tú y yo somos llenos del Espíritu Santo, nuestro corazón arde por Dios de tal modo que produce una pasión tan fuerte y profunda dentro de nosotros por las cosas de Dios que las cosas del mundo de inmediato pierden su atractivo. Cuando somos llenos del Espíritu Santo, ardemos con tal pasión por estar con Jesús, por tener más de Su Espíritu, por hablarle a otros de Él, por buscar más de Su Presencia y de pedirle que se quede en nosotros. Tenemos que ser llenos del Espíritu Santo. Sólo un loco apasionado por el Espíritu desea que los demás le conozcan. Sólo un apasionado por Él desea estar siempre lleno del Espíritu Santo.
¿Arde hoy tu corazón por El? Si no es así, te invito a que en este momento le pidas que te llene de Su Espíritu Santo. Hoy te invito a que, como el Apóstol Pablo decía en Efesios 5:18, "no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”, seas lleno del Espíritu Santo de Dios.
Pastor Jose Martinez
Centro Vida Abundante